En la aldea de San Lirio, los espejos no eran simples objetos: eran custodios de memorias. Cada hogar tenía uno, heredado o comprado en la plaza del mercado, y cada espejo guardaba reflejos que no se atrevían a pronunciarse en voz alta. Decían los ancianos que, si lo observabas a la hora del crepúsculo, el espejo te mostraba no solo la imagen del presente, sino fragmentos de lo que alguna vez fuiste y de lo que podrías llegar a ser.
“Don’t read it alone at 2 a.m. And don’t—I repeat, don’t—look into a real mirror immediately after finishing the last page. The book plays with perception. You’ll find yourself staring at your own reflection, waiting for it to blink a second late.” la asombrosa historia del espejo roto para descargar gratis
Para profundizar en la obra infantil La asombrosa historia del espejo roto Francisca Solar En la aldea de San Lirio, los espejos